Hay momentos en la historia de un club que no se olvidan: instantes que quedan grabados en la memoria de los jugadores, los dirigentes y, sobre todo, de la hinchada. Para Concón National, ese momento llegó un 28 de octubre que cambió para siempre el rumbo del club y de la ciudad. Después de años de esfuerzo, trabajo y pasión, el equipo logró un hito histórico: ascender al fútbol profesional.
Pero detrás del ascenso no hay una sola historia. Hay quienes lo vivieron desde la dirigencia, planificando cada detalle; quienes lo sintieron desde la banca, motivando y guiando al equipo; y quienes lo defendieron desde el arco, enfrentando cada jugada decisiva con concentración y valentía. Este reportaje recoge las voces de tres protagonistas que vivieron el ascenso de maneras diferentes, pero con la misma intensidad: Fernando López, presidente; Ítalo Pinochet, director técnico; y Pedro Pizarro, arquero.
Cada uno nos permite conocer no solo el resultado final, sino también el camino, la preparación, la presión y la emoción de un logro que marcó un antes y un después para Concón National.
Fernando López: El presidente que mantuvo un sueño

El 28 de octubre fue un día histórico para Concón National, pero para Fernando López, presidente del club, comenzó mucho antes de que sonara el pitazo inicial. Desde el amanecer, su preocupación y responsabilidad eran enormes: el estadio debía estar listo, seguro y organizado para recibir a 3.000 personas, y cada detalle, desde accesos hasta ubicación de dirigentes y prensa, debía funcionar a la perfección. López recuerda los meses previos como años de trabajo silencioso, de esfuerzos acumulados de dirigentes, jugadores y socios que habían dedicado su tiempo y su corazón para que el club llegará a ese momento.
“No se trataba solo de un partido, era la culminación de años de esfuerzo de toda la comunidad del club.”
La presión era enorme, pero también lo era la ilusión. Para López, el ascenso representaba mucho más que un resultado deportivo: era un logro para la ciudad, para los hinchas, y para todos los que habían construido el Concón National. Cuando los jugadores ingresaron al estadio y las tribunas se llenaron, el dirigente sintió que todo el esfuerzo valía la pena. Ver los colores amarillos y negros, escuchar los cantos de la hinchada y sentir la energía de la multitud le confirmó que ese día quedaría para siempre en la historia del club.
“Ese día todos jugamos y todos ganamos. No fue solo un triunfo de los jugadores, sino de toda la ciudad.”
El presidente también recuerda que, más allá de la organización y la logística, había un profundo componente emocional. Sabía que estaba presenciando algo único, un momento que marcaría la historia del fútbol regional. Para López, el ascenso consolidó años de trabajo administrativo y estratégico, pero también de pasión y de fe en un proyecto que muchos consideraban ambicioso. Aquel 28 de octubre, la responsabilidad, la planificación y la emoción se combinaron en una sola sensación: la certeza de que Concón National había logrado algo histórico.
“El ascenso no solo cambió al club, sino que dio felicidad a toda la comuna. Fue un hito que quedará para siempre en la memoria de Concón.”
Ítalo Pinochet: El DT que convirtió la confianza en victoria.

Para Ítalo Pinochet, director técnico de Concón National, la historia del ascenso comenzó semanas antes del partido decisivo. Desde la planificación de entrenamientos hasta la motivación diaria del plantel, cada detalle fue clave para preparar al equipo para la final contra Colina. Los últimos partidos previos fueron fundamentales: la goleada por 4-1 en el penúltimo duelo le dio al plantel la primera opción de ascender y, sobre todo, la confianza de que eran capaces de lograrlo. Pinochet destaca que más allá de la táctica, el éxito se construyó en la mentalidad y la actitud de los jugadores.
“Cada jugador quería estar en cancha. Había una energía contagiosa que te hacía sentir que este grupo estaba listo para algo grande.”
La semana previa al partido final estuvo cargada de tensión, concentración y trabajo mental. Pinochet recuerda que la presión era enorme: por primera vez, el club tenía la opción real de llegar al profesionalismo. Sin embargo, esa ansiedad se convirtió en una herramienta motivacional. Cada entrenamiento, cada conversación y cada corrección táctica estaban orientadas a mantener al equipo enfocado y seguro de sus capacidades.
“Era la primera vez en la historia que el club estaba tan cerca del profesionalismo. Había nervios, sí, pero también claridad absoluta sobre nuestro objetivo.”
Durante el partido, Pinochet vio cómo el equipo respondía a la presión con personalidad y convicción. Cada jugada, cada transición y cada marca demostraba que el plantel había comprendido el mensaje: jugar como un equipo grande, con disciplina y determinación. El 2-0 final fue la culminación de un proceso donde la táctica y la mentalidad se combinaron. Para el entrenador, dirigir un ascenso no es solo una victoria, sino una experiencia que marca toda una carrera.
“Ese día Concón National demostró que podía soñar y cumplirlo. Dirigir un ascenso no se olvida, es un momento que quedará en la historia del club y de cada uno de los que participamos.
Pedro Pizarro: Viviendo la gloria desde la porteria.

Para Pedro Pizarro, arquero de Concón National, el ascenso fue una experiencia intensa, emotiva y decisiva. Desde su posición bajo los tres palos, vivió cada instante con concentración, tensión y responsabilidad. El ascenso no solo representaba un logro deportivo, sino la materialización de un sueño personal y colectivo. Pizarro recuerda que la preparación previa fue determinante: concentración en un hotel, entrenamientos específicos, análisis del rival y trabajo mental. Cada detalle ayudó a que el equipo llegará al partido decisivo con la confianza necesaria.
“Sabíamos que todo dependía de nosotros. Esa mentalidad nos permitió enfocarnos y mantenernos firmes en nuestro objetivo.”
Durante el partido, Colina ejerció presión y buscó abrir el marcador desde los primeros minutos, pero Concón National respondió con hambre y determinación. El primer gol de Camilo Leitón desató la euforia en las gradas, pero para Pizarro, uno de los momentos más críticos llegó faltando pocos minutos, cuando un remate del rival podría haber cambiado el rumbo del partido. Su atajada decisiva se convirtió en un instante clave del ascenso.
“Si ese balón entraba, el partido podría haber sido muy diferente. Lograr detenerlo fue fundamental.”
El pitazo final trajo lágrimas, abrazos y una emoción que no podía contenerse. Pizarro recuerda la sensación de ver a la hinchada, pensar en su familia y sentir que la ciudad entera celebraba junto al equipo. Para él, el ascenso fue la combinación perfecta de preparación, esfuerzo y pasión. También reflexiona sobre la campaña completa, con altibajos, eliminaciones tempranas en Copa Chile y cambios de técnico, pero siempre con la convicción de que el objetivo era alcanzable.
“No fue fácil, pero de menos a más logramos clasificar a la liguilla y mantener la fe. Todo el equipo estaba convencido de que podíamos lograrlo.”
Finalmente, Pizarro destaca el salto que representó para el club: instalaciones mejores, viajes más largos y un nivel competitivo superior. El ascenso marcó el debut profesional de muchos jugadores, incluido él mismo, cumpliendo un sueño de infancia. Su compromiso con Concón National permanece intacto:
“Siempre estaré donde el club me necesite. Ese ascenso y ese equipo quedarán en mi corazón para siempre. Ese día Concón tocó la gloria, y la gloria es eterna.



